El emprendimiento logístico en pleno cambio

Después de la pesadilla que nada sea igual. Ni siquiera la logística

El panorama desolador que estamos sufriendo desde la llegada del contagio masivo del Coronavirus está dejando una Europa muy diferente.

En particular, en España e Italia estamos siendo testigos de la migración hacia un entorno completamente distinto al que estamos acostumbrados a disfrutar. Marcando la personalidad de nuestras calles, amenazando nuestra forma de vivir y empañando una primavera que ninguno de nosotros vamos a olvidar.

Se están generando nuevos comportamientos entre las personas, nuevas formas de relacionarnos, disruptivas metodologías laborales e increíbles ecosistemas naturales que, de otra forma, seríamos incapaces de presenciar ni vislumbrar.

Y no nos engañemos. Esto pasará, pero una vez traspasada la barrera del confinamiento, superadas las pérdidas humanas, después del levantamiento de hospitales de campaña en las capitales de las grandes ciudades en tiempo récord y de la caída estrepitosa de la actividad económica de nuestros países, NADA, absolutamente NADA, volverá a ser como antes.

La cuestión es: ¿nos hemos preguntado si queremos que todo vuelva a lo que llamábamos normalidad? Yo me siento libre de asegurar que NO.

  • No quiero tener que valorar la vida en horas de trabajo, sino en el aliento que tengo a cada segundo, en mi salud y en la de los que me rodean.
  • No quiero tener que convencer a nadie para teletrabajar, porque ha quedado más que claro que todos hemos sido capaces de estar al pie del cañón en cualquier momento, desde cualquier parte del mundo y con un dispositivo conectado para ser igual de profesionales que en la oficina.
  • No quiero mirar para otro lado sabiendo que cuando me obligan sí soy capaz de dejar al planeta respirar y de contribuir con el desarrollo natural de nuestra flora y fauna.
  • No quiero que esta sociedad siga distinguiéndonos como números impersonales por nuestra posición económica, social o laboral. Ante un desastre como este, tu dinero o posición no va a salvarte antes que a otros.

Y, por supuesto, no quiero que el personal sanitario, ese que está en primera línea de batalla ahora, siga pasando desapercibido para una clase política inepta, poco preparada y que todavía no se ha remangado para salir ahí a parar esto como sea.

Que la logística tampoco sea lo mismo

Pero si sigo pensando, hay otros héroes que tampoco han dejado de jugársela ahí fuera. Y son los logísticos, los repartidores, los transportistas y todo el personal que trabaja en almacén a destajo para garantizar que la cadena de suministro no pare.

Durante esta crisis, no hemos parado de reconfigurar los modelos logísticos para adaptarlos a una situación tan límite como la que vivimos ahora y eso también nos hace repensar si la cadena está bien estructurada. Si estábamos cometiendo errores. Si en logística se puede ser, aún, más excelente.

El déficit de stock en material de higiene y protección para los sanitarios en particular y ciudadanos en general, coloca a la logística como el centro de toda la estrategia. Los sanitarios son la clave para acabar con este virus, pero si enferman porque no cuentan con las medidas de seguridad y los materiales adecuados para hacerle frente a la pandemia, nos habremos quedado sin el recurso humano más crucial.

La intralogística en alimentación, material farmacéutico, sanitario y otros productos de primera necesidad se ha acelerado y el transporte de mercancías aéreo, por carretera o ferroviario ha tenido que repensar su estrategia.

Expertos como Ana González, presidenta del Centro Español de Logística y directora de Logística para Clientes Globales de Procter & Gamble ya puso sobre la mesa esta situación: “El Covid19 es el mayor test de resiliencia que puede afrontar la cadena de suministro”.

Desde que se inició el confinamiento en España nos hemos dado cuenta de que NO somos tan digitales como creíamos. Si lo fuéramos, hubiéramos resuelto muchos retos que han supuesto verdaderos quebraderos de cabeza para nuestras empresas. De hecho, González también comentó algo al respecto, destacando que “o aceleramos en transformación digital o lo vamos a tener difícil en envites como el actual”.

Toda esta penosa situación nos ha servido para darnos cuenta de que la predicción de la demanda, que es lo que mantiene a la cadena en su punto más óptimo, NO SIRVE cuando nos enfrentamos a una situación crítica.

Posiblemente para paliar esto, la colaboración entre stakeholders de la cadena tenga mucho que decir. Y también el dejar atrás el recelo por las estrategias logísticas de los grandes distribuidores y retailers. Quizás la información sea la clave no solo para lograr cadenas más transparentes, sino también fortalecidas y capaces de dar respuesta a los verdaderos retos que impone la celeridad que requiere una crisis como esta.

Que sea con información, con colaboración, tecnología, digitalización e innovación. Pero, por favor, que después de todo esto nada sea igual. Tampoco la logística.

Cristina Sánchez
Periodista española especializada en logística.
Desarrollo de Negocio en Pelican & Co.